La revuelta al embalse de Benagéber

Distancia 73,0 kmDesnivel positivo 1.953 m
Tiempo en movimiento 6:18IBP 136
Perfil de la ruta

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El pasado martes un pequeño reducto de El Perro Verde BTT formado por Rafa Folgado, Alicia, Juan Lozano y un servidor se fue a cumplir un reto bastante exigente. Algo más duro que una simple salida habitual del grupo. Darle la vuelta al embalse de Benagéber, recorriendo 75 kilómetros con un desnivel acumulado de más de 2000 metros. Que no engañe la costumbre: pese a estar todo el rato al lado de un río, se suben unas cuestas de impresión.

En el puente sobre el Turia
En el puente sobre el Turia

Una salida así es difícilmente abarcable si hubiésemos ido todo el grupo. Completamos la ruta con poco más de una hora de sol por delante y eso que el único contratiempo destacable fue la salida de cadena de Rafa. Con quince personas puedo llegar a imaginar roturas de cadena, pinchazos y diferencias de una hora entre el primero y el último en llegar. Afortunadamente todo salió a pedir de boca.

Nos pusimos en marcha nada más llegar a Tuéjar. Con la desagradable sensación de notar tu respiración congelarse en la braga del cuello salimos por la carretera del pantano, para tomar una pista forestal a los tres kilómetros. Subida contínua pero asequible, pero las cosas empezaron pronto a torcerse…

Pisteando
Pisteando

Ya nos avisó Juan: la primera cuesta era la única con el firme roto y con una pendiente que quitaba el hipo. Juan y Rafa salían escopetados mientras Alicia y yo nos quedamos muy, muy atrás. Eso desmoraliza a cualquiera. Hacía mucho frío, pero ya estábamos sudando como un gorrino y para colmo —esto ya es marca de la casa— había dormido unas tres horas.

Por fin llegamos a un pequeño replano. Estaba convencido de que la rueda delantera me frenaba porque no podía ser que me sintiera tan cansado. Al ajustar el freno la experiencia mejoró, pero no mucho, la verdad. Sólo habíamos hecho 15 kilómetros y en mi cabeza no dejaba de resonar la frase «una retirada a tiempo es una victoria». Si hubiese dado media vuelta serían 30 kilómetros, me metía a un bar, me bebía una taza de chocolate y me echaba una ligera cabezadita de cuatro o cinco horas hasta que volviesen los demás. Pero como dicen en los concursos de la tele, hemos venido a jugar.

Almorzando en la chopera
Almorzando en la chopera

La increíble bajada que tomamos a continuación, unido al frío tan tremendo hizo que se me congelase la cara. No podía gesticular, ni mucho menos articular palabra. Lo único que conseguía era mover la boca con movimientos dignos de una sala de rehabilitación, con el añadido de que se me caía la baba como a un tonto de ídem.

—Juan, ¿cuántas subidas quedan?
—Diez u once, depende de como las cuentes.
—Joder, no sé para qué cojones pregunto.

La ignorancia es la madre del optimismo

Al menos el almuerzo ya estaba al caer, en una preciosa chopera en la ribera del Turia. No veas la ilusión que hace saber que la cerveza que llevas en la mochila puede que esté a la misma temperatura a la que ha salido de la nevera. ¡Ojala pudiéramos haber dicho esto en Chiva!

Nos quedaban 55 kilómetros por delante. Más de lo que solemos hacer habitualmente los sábados. Las horas siguientes pasaron un poco como en la película de «atrapado en el tiempo». Los pasos son los siguientes:

  1. Estamos en en comienzo de una subida. Juan, gracias a su curradísima gráfica de altimetrías, nos dice: «La próxima es de un kilómetro y medio, al nueve por cien».
  2. Miro en el GPS que estamos en el kilómetro 41, por lo tanto la cima estará en el 42,5. Pongo el plato pequeño y el piñón grande. Hoy no estamos para tonterías.
  3. Comenzamos a subir. En un minuto perdemos de vista a Juan. Cada 200 metros doy el aviso de lo que queda para la cima. A los 400 metros Rafa se escapa. A los 600 Alicia me deja tambien atrás.
  4. Me quedo subiendo a solas, hipnotizado al ver el GPS cambiando los numeritos. Es la única manera de no pensar en la frase que rondará todo el día: «Con lo agusto que estaría durmiendo».
  5. Al llegar a la cima se hacen las fotos de rigor y se baja. Lo que has tardado una eternidad en subir se tarda un instante en bajar.
  6. Regresar al primer punto. Repetir doce veces.
La fuente de las abejas
La fuente de las abejas

Pero a veces pasan cosas que interrumpen la rutina, como el reto de llenar un bidón de agua en una fuente plagada de abejas. El secreto es el sigilo, los movimientos lentos y no cabrearlas, así que más vale no hablarles de fútbol, religión, política, ni sobre todo, de sacar el tema de comprarse bicis de dos mil euros para hacer vías verdes y carriles bici.

Al estar el embalse tan vacío las distancias eran engañosas. Parecía que quedaba mucho para llegar a la presa, pero en realidad no estábamos tan lejos. Al cruzar el minúsculo poblado del pantano, una exagerada subida hizo que Rafa necesitara poner el piñón más grande. Lo debió engranar con tanta ansia que la cadena se salió y quedó atrapada entre los radios y el cassette, y eso son palabras mayores. Sin una llave para quitar los piñones, lo único que queda es estirar, hacer palanca con un destornillador y rogar al cielo de no destrozar del todo la cadena en el intento.

Problemas mecánicos
Problemas mecánicos

Aquí me sentí como el portavoz del grupo mixto. Yo hablaba, pero nadie me hacía ni caso. «Tronchad la cadena que vais a romper el cambio», «el cambio se está doblando demasiado», «no vais a poder quitar la rueda si no tronchais antes la cadena…» Pues evidentemente, la cadena se tronchó tras medio quitar la rueda y estar a punto de joder el cambio. Pero pese a los cincuenta o sesenta «me cago en todo» de Rafa, conseguimos salir airosos de la situación. Motivos para cagarse en todo hubiera habido si Rafa estuviese solo, pero si vamos los cuatro juntos y encima al lado de un pueblo no hay problema.

Máquinas trabajando
Máquinas trabajando

Tras parar a comer emprendimos la bajada al pantano y luego la suave pero inacabable subida por asfalto al puerto de Mataparda. Tras coronar quedaban nueve vertiginosos kilómetros de bajada asfaltada donde poner al límite la capacidad de mi bici-tanque haciendo una media de 40 km/h con mi innata habilidad para trazar las curvas de la forma más torticera y peligrosa posible.

Para celebrar que habíamos conseguido llegar al pueblo enteros, nada mejor que tomar un café bien caliente. Aún quedaba un buen rato de coche, pero ya teníamos en el cuerpo la satisfacción de haber superado un magnífico reto.

Recuperándonos tras la ruta
Recuperándonos tras la ruta

Valoración de la ruta

Puntuación de la ruta:
Tres estrellas y media
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Dificultad física:
Cuatro pedales y medio
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Dificultad técnica:
Un pedrusco
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Paisajes:
Tres carrascas y media
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Peligrosidad:
Medio hueso roto
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos

Las fotos del día

6 comentarios en «La revuelta al embalse de Benagéber»

  1. ¡Como me hubiera gustado estar allí!
    Discrepo en lo de “tu innata habilidad para trazar las curvas de la forma más torticera y peligrosa posible”.
    ¡Le estás cogiendo gusto a los descensos….!

  2. Lo tuyo es admirable, Alberto. Con esas sensaciones en el km 15 y tirar durante 60 km mas de tu “ligera” Rockrider , sabiendo lo que quedaba, me parece una gesta al alcance de muy pocos. En el grupo solo veo capaz a nuestro “Tarantino” de hacer algo así.

  3. Pues parece mentira, Juan, pero después de comer me entró un subidón que podría haber escalado varias veces el puerto de la Mataparda. Incluso por sí sola, la bajada del final hizo que todo el cansancio de esa mañana mereciese la pena.
    Me acuerdo de Alicia preguntándome:

    -¿Es posible que queden tres kilómetros de subida?
    -Sí. Más o menos.
    -Vaya, te lo he preguntado porque quería confirmar que desgraciadamente llevo bien la cuenta.

    xDDD

  4. Me gusto la ruta, mucho por los paisases y las pistas tan anchas que hay,pasamos un poco de frio al princio de la salida un grado pero despues se llevaba bien, la ruta con once subidas y bajas desde 4 % hasta un 12 % pero muy chula. Se puede reperir otra vez pero por mayo.

  5. Me gusto la ruta, mucho por los paisases y las pistas tan anchas que hay,pasamos un poco de frio al princio de la salida un grado pero despues se llevaba bien, la ruta con once subidas y bajas desde 4 % hasta un 12 % pero muy chula. Se puede reperir otra vez pero por mayo. Con sus 76 km, y teniendoen cuenta a los compañeros , Alicia , Juan y Alberto con su bibleta Rockrider lo subia todo.

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