La ruta de Navajas: con el tiempo en los talones

Distancia 35,8 kmDesnivel positivo 1.087 m
Tiempo en movimiento 3:44IBP 83
Saliendo
Saliendo
Hará cosa de un mes nos fuimos a hacer una marcha por la localidad de Navajas. Además la hicimos el día antes de la marcha oficial, que lejos de ser una ventaja —por aquello de tener las sendas un poco adecentadas y demás— a mí la verdad es que me daba un poco de vergüenza torera cuando pasábamos por delante de los voluntarios que estaban dando los últimos retoques al circuito.
Tras pasar la autovía
Tras pasar la autovía
Pese a ser ya mitad de Abril y hacer un tiempo apetecible para rodar de manga corta, la verdad es que a primera hora hacía un frío de mil demonios. Parece que los que planificaron el trayecto «que están en todo» lo sabían, así que nada más empezar toca subir una rampaza que sube 250 metros durante casi cinco kilómetros. No tendría problemas en que una marcha BTT empezase con una rampa delirante —normalmente empiezan así— pero tan pronto, cuando aún el pelotón no se ha dispersado lo suficiente no puedes poner una subida con un firme tan malo y en una pista tan estrecha. ¡Como un paquete se atranque en un bache y haga perder puestos a los que van de pros igual hay hondonadas de hostias.
Reparando la bici
Reparando la bici
Pese a que el desviador de la bici de Óscar ya había dado problemas, no fue nada comparable con lo que nos estaba esperando. En los últimos estertores de la subida, que ya es mala suerte, Rafa tuvo la misma avería que ya le pasó cuando fuimos al embalse de Benagéber. La cadena se metió atascó entre la corona grande y los radios de la rueda. Gracias a que Rafa llevaba unos alicates enormes y puntiagudos que hubieran sido el arma perfecta de un quinqui de los ochenta, y a la paciencia infinita de Jorge que sudó cada eslabón que conseguía liberar finalmente no tuve que irme con Rafa andando de vuelta al pueblo.
Cruzando el Palancia
Cruzando el Palancia
Cuando la subida acabó la situación no mejoró demasiado. Bajar 150 metros con un desnivel que prácticamente no podía bajarse a pie en una senda de tierra suelta no es lo que considero un buen inicio de ruta. Cuando los demás ya estaban cansados de esperar llegué con Damián y lo cierto es que tras la decepción inicial y el temor que me entró —si todo iba a ser así, yo dimito— la ruta mejoró mucho. Muchísimo. Sendas largas y estrechas, rápidas pero con tramos bastante revirados unidas mediante pistas de trazado limpio. Suponemos que los organizadores preveían una marcha rápida y compacta, porque en ocasiones, en mitad de las pistas habían carteles advirtiendo de los peligros de las curvas que venían a continuación. Ese peligro sólo se entiende si entran a más de cincuenta kilómetros por hora veinte o treinta ciclistas de golpe intentando hacerse con la copa del meao.
Pinchando ruedas
Pinchando ruedas
Al cruzar de nuevo la autovía nos merecíamos un pequeño descanso pedaleando por la vía verde de Ojos negros. Así damos comienzo a una nueva fase de la marcha que empieza con pinchazos y más averías. El frío de buena mañana ya se había convertido en un calor que empezaba a agobiar y los bidones de agua estaban bajo mínimos, pero por suerte pasamos por la urbanización Fuente de los baños. Con ese nombre, raro sería que no hubiese una fuente. La había, pero oculta, tras bajar una escalera en la orilla del Palancia.
Fuente de los Baños
Fuente de los Baños
Ya sin Juan Lozano, que se había vuelto de nuevo a Valencia, continuamos por zonas pisteras de grandes desniveles. Y como parece que por norma todas las marchas tienen que acabar en una gran subida, ahí teníamos la nuestra. Cuando quedaba poco para llegar al Salto de la Novia vimos carteles que advertían de una pendiente prolongada. Bien hicieron en advertirlo, que Jorge y yo tomamos la delantera y pese a ir a buen ritmo tardamos nueve minutos en hacer un único kilómetro. Pero el esfuerzo tuvo su recompensa en una senda final que nos quitó el cansancio.
Salto de la Novia
Salto de la Novia
Una fugaz visita al paraje del Salto de la Novia, infestado ya a esas horas de domingueros cargados con toda clase de bártulos marca el final de la ruta y posterior entrada a Navajas, donde nos tomaremos una cerveza acompañado de sal con cacaos en la plaza donde un espectacular Olmo nos daba algo de sombra.
Olmo de Navajas
Olmo de Navajas

Valoración de la ruta

La verdad es que los ocho primeros kilómetros de ruta son como para salir corriendo sin mirar atrás y no volver jamás. Duros, incómodos y —al menos para mí— peligrosos. Sin embargo, lo que viene a continuación parece una ruta distinta. Largas sendas, pistas muy veloces y algún que otro momento que pese a ser algo técnico, no entraña demasiado peligro.
Puntuación de la ruta:
Tres estrellas
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Dificultad física:
Tres pedales y medio
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Dificultad técnica:
Tres pedruscos
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Paisajes:
Dos carrascas
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos
Peligrosidad:
Dos huesos rotos y medio
PuntosPuntosPuntosPuntosPuntos

Dentro vídeo

Las fotos del día

Un comentario en «La ruta de Navajas: con el tiempo en los talones»

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