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Náquera, 25 de Julio de 2015

Como  remate a una temporada que ha estado plagada de novedades, El Perro Verde btt  realizará un  recorrido   por la Sierra Calderona que partirá desde la localidad de Náquera y que será guiado por un gran conocedor de la zona, nuestro compañero José  Vicente Tomás. Una ruta de unos 40  kms. que tendrá como principal atractivo la subida al Garbí, con un desnivel acumulado de  1200 metros.

Para descargar  el track, pincha aquí

Será la última cita con el calendario hasta el próximo mes de Septiembre, y como ya es habitual en las despedidas veraniegas de El Perro Verde btt,  los miembros de la manada que lo deseen   podrán celebrar   la llegada de las vacaciones  degustando una buena paella hecha a leña   después de la ruta, acompañada de un refrescante  baño en Náquera Rural, la mejor casa rural de toda la Sierra Calderona y el punto en que finalizaremos el recorrido.

Sigue leyendo la planificación de la ruta

La Calderona (desde Rafelbunyol), 04 de Julio de 2015

Tras  el inolvidable fin de semana  de  convivencia y pedales  en La Virgen de la Vega,  El Perro Verde btt Club Ciclista vueve a la Sierra que le  vio nacer: La Calderona.

Con inicio en la estación de Metrovalencia de Rafelbunyol,  recorreremos una ruta  en la que exploraremos algunos caminos nuevos: nos adentraremos en la sierra por las urbanizaciones Alfinach y Los Monasterios,  y tras algunas subidas y bajadas (más subidas),  llegaremos  al Monasterio de Sant Espirit, donde continuaremos el recorrido hasta atravesar el Barranc del Salt; desde allí  descenderemos por pistas hasta el Camí de LLíria, el cual nos dejará prácticamente  en el punto de partida.

Ruta no demasiado exigente  teniendo en cuenta las altas temperaturas previstas.

Para descargar el track, pincha aquí

*Punto de partida y hora:  saldremos puntualmente a las 08’00 h. desde la estación de metro de Rafelbunyol. Tomaremos  el tren que pasará por la estación de Alameda a las 07’31 h, con llegada a Rafelbunyol a las 08’00 h. Nos veremos en la puerta de la estación a las 07’15 h.   El desplazamiento en coche es otra opción.

*Almuerzo: Fieles a nuestra costumbre, almorzaremos haciendo un alto en el camino alrededor de las 10’00 h.

*Hora estimada de regreso:  esperamos estar de vuelta en el punto de partida alrededor de las 12’30 h.

¡Que no pare la manada!

Visita a la Calderona por l’Abella, Tristán y el camino de Campillo

Muchas veces pasa que planificas una ruta y luego resulta otra totalmente distinta. Este sábado pasó algo parecido.
PropuestaRealidad
Ruta de 57 kilómetrosRuta de 46 kilómetros
11 kilómetros menos
1.250 metros de desnivel950 metros de desnivel
300 metros menos
Acabada en cuatro horas y cuartoAcabada en tres horas
Una hora y cuarto menos
Observando la ruta descubrimos una senda nueva, de aproximadamente 1.400 metros antes de llegar al mirador de l’Abella. ¿Mereció la pena? Dejemos que los comentarios hablen. Sigue leyendo la crónica

Cruzando la Calderona hasta visitar la Morruda

En febrero, un domingo salimos a rodar lo que el sábado no pudimos a causa del viento. La Morruda, el milenario árbol situado en el término municipal de Segorbe es nuestro objetivo. Pero realmente es una excusa como otra cualquiera para cruzar la Calderona teniendo una meta en la cabeza. No íbamos a ser muchos. Sólo íbamos José Vicente, Juan Lozano, Vicente, Damián y yo, pero era un día en los que piensas que sólo puede quedar uno. A las primera de cambio, antes de dejar atrás el cuartel de Bétera, Damián tuvo un descuido y sufrió una caída aparatosa aunque sin consecuencias graves. Eso sí, le mandó junto a Vicente de vuelta al metro. Ya sólo quedábamos tres. La primera de las subidas es bastante dura y José Vicente tenía un día malo. Constipado y flojo. Como esto siga así voy a acabar sólo, como en la novela de los Diez Negritos. Ya toca esperar en las primeras cuestas, pero tras un descanso para almorzar parece que se va recuperando… Aparentemente. Un mensaje a Damián confirma que está de nuevo en casa y que los daños eran menos de los esperados. Tras coronar Peñas Altas y Tristán emprendemos una bajada veriginosa por la cara norte de la sierra hasta llegar al árbol, meta del día.
Juan en la Morruda
Juan en la Morruda
José Vicente en la Morruda
José Vicente en la Morruda
De nuevo a subir, esta vez por el Camino de Tristán. Lo malo es que al llegar a la cima decidimos coger una senda rota a decir basta en la que se baja fatal, con dolor de manos y de tanto bote perdí hasta el bidón de agua. En un momento se vuelve de nuevo ala pista del aparcamiento de Porta Coeli. En un rato estaremos en Bétera. Ya que hemos llegado hasta aquí, que menos que volver a Valencia pedaleando. En un rato estaremos de nuevo en casa.

Valoración de la ruta

La ruta tiene unas subidas destacables y recuerdo divertirme mucho en la bajada hacia la Morruda. Eso sí, la bajada desde Tristán la recuerdo, pero para mal. Sigue leyendo la crónica

Calderona, 16 de mayo de 2015

El próximo sábado, El Perro Verde BTT realizará una ruta que con la excusa de ver el árbol de la Morruda le tocará hacer entera la Calderona dos veces. Las subidas son asequibles pero largas, pero las bajadas son trepidantes. Además se volverá al punto de inicio por una senda abrupta llena de pedruscos donde hay que asegurarse de no perder el bidón de agua, porque con tanto bote es lo normal. Sigue leyendo la planificación de la ruta

Última hora: Salida a la Calderona el domingo 1 de febrero

Dicho y hecho

Debido al vendaval que asola toda la zona de Valencia se suspende la ruta a Chelva. Pero hay una alternativa para calmar el mono de las salidas con El Perro Verde BTT. El Domingo 1 de febrero hemos decidido salir a nuestra socorrida Calderona para hacer una ruta de cerca de 40 kilómetros y 1.000 metros de desnivel. Sigue leyendo la planificación de la ruta

Terrible ruta por Espadán y liberadora vuelta a Valencia

Lo de este fin de semana ya empezó de forma un tanto desconcertante. Normalmente cuando se planifica una ruta a partir de un track ajeno deja implícito dos decisiones: el punto de salida y el sentido de la ruta. Justo las dos cosas que no han estado claras hasta horas antes de empezar a pedalear. El track en teoría salía de Estivella, pero para permitir que se pudiese venir en tren finalmente hemos salido desde Faura. ¿Adivináis cuánta gente ha venido en tren? Pues eso.

Y luego el sentido de la ruta ha sido todo un show. Yo me curé en salud y puse el track al derecho, del revés, por delante y por detrás… Para que al final hubiera gente que pensara que el track original ya venía mal de fábrica.

Tras llegar a Faura y reunirnos, el primer paso era adentrarnos en el campo subiendo la senda del Codoval, recorriendo caminos que ya conocíamos de otras ocasiones en las que hemos rodado por aquí. Muchas de las subidas eran bastante duras, pero alguna en concreto se hacían imposibles de recorrer. El track nos mandaba por el lecho de un barranco con piedras afiladas y recovecos imposibles por donde evidentemente no se podía pasar, porque en realidad había que llegar a un sendero justo a la derecha, diez metros por encima y recubierto de maleza… Pero no pasa nada, sucede en las mejores familias.

Esta sutil metáfora indica la leve inflamación de mis testículos a estas alturas de ruta
Esta sutil metáfora indica la leve inflamación de mis testículos a estas alturas de la ruta

Tras algunas sendas y pistas llegamos hasta Estivella, localidad desde la cual sale el track original. Ya había hambre pero para evitar apalancamientos en bares al final paramos en un descampado poco después de atravesar el pueblo, por pura precaución. Todo apuntaba a que la ruta iba a acabar tarde.

Seguimos por una subida continua sobre muy buen terreno. Desgraciadamente ese firme acaba y llega un momento en el que mis dos platos se ponen al límite. Ya sobra toda la ropa —Vicente sí que sabe— y no sé por qué demonios en pleno enero empiezan los ojos a escocerme de la alergia. ¡Bravo! Los últimos metros, al final por pura desidia, andando.

Pero no pasa nada. Eran momentos de extrema felicidad en comparación a lo que vino después, una senda muy estrecha y larga de esas que a cada veinte metros me toca pararme y descabalgar de la bici porque es un jodido suicidio bajar por ahí. Rafa se pega una leche. Andrés una señora hostia… Pues no me apetecía ser el siguiente, para que nos vamos a engañar. Veo que esta ruta se está convirtiendo en una misa, por lo de levantarse y sentarse setenta veces antes de irnos en paz.

Como se puede observar, la ruta provocaba más y más inflamación.
Como se puede observar, la ruta provocaba más y más inflamación.

Pero no acaba ahí, no… Porque después toca subir a una torre de telegrafía óptica en lo alto de una montaña a la que casi tuvimos que escalarla. Todos los que éramos, con la bici de la mano o al hombro subiendo por una estrecha senda hecha a base de pedruscos como si fuésemos una expedición al Himalaya. Era tan épico que daba por hecho que al llegar clavaríamos una bandera como en Iwo Jima.

Tanto rato subiendo a pie, resbalando entre piedra suelta… Será porque las vistas son espectaculares y porque la bajada será digna de recordar. ¡Ja! Verse, se veía lo mismo que antes de subir y la bajada era un puto infierno que ya por pura desidia bajé andando porque ya entre el calor y el hartazgo no me apetecía ni hacer el paripé de estar montando y desmontando de la bici a cada diez segundos. Cuando me volví a encontrar con los demás dije claramente:

Cuando llegue a casa, con mi cuenta, entraré en el wikiloc de Garbici y pondré: «Si creéis en la reencarnación, en vuestra próxima vida naceréis como escarabajos peloteros»

Tras la subida y bajada a la torre del telégrafo, los tenía ya del tamaño de un tanque de gas de la petroquímica de Tarragona. No sabéis lo difícil que es subirse a una bici con dos de éstos colgando.
Tras la subida y bajada a la torre del telégrafo, los tenía ya del tamaño de un tanque de gas de la petroquímica de Tarragona. No sabéis lo difícil que es subirse a una bici con dos de éstos colgando.

Para continuar tocaba volver a subir una cantidad indecente de metros que ya me temía que sería para tirarse por sitios peores aún. Ahí, aprovechando que gracias al GPS no me iba a perder tiré rápidamente y les saqué una ventaja de diez minutos a los demás que aproveché para rodar solo olvidándome de la mierda de ruta que estábamos haciendo. Tengo la habilidad para en las peores situaciones poner la mente en blanco rollo zen y silbar, cantar o recitar poesía si hiciera falta. Me evade de la frustración que provoca ver como siempre soy el último que llega a los sitios mientras todo el mundo me espera. Me gusta cuando en las rutas coincido con Alicia y con Damián, porque más o menos los tres tenemos la misma capacidad técnica a la hora de afrontar las bajadas y asumir riesgos, pero aquí estaba yo solo y a un kilómetro, los demás esperando.

La última de las bajadas que hice, para no perder la costumbre, me tocó hacerla a pie. ¡Como no! Me estoy dando cuenta que con la otra bici pese a subir más cansado y más lento, pocas eran las rampas que se resistían (la gracia de los tres platos). Y las bajadas eran mucho más seguras, más que nada porque ahora la trazada surca sobre los obstáculos, y antes la trazada creaba un surco.

La senda acaba en la carretera que va de Torres-Torres a Les Valls. Ahora en teoría tocaría volver hasta faura pasando por el barranco del Codoval, pero…

Huevos inflamados a tamaño planetario.
Huevos inflamados a tamaño planetario.

Así que aprovechando la carretera y las poquísimas ganas de nada, Vicente y yo nos fuimos echando leches de allí. En cuanto pasó un grupo de ciclistas bajando, allá que me piqué a bajar a más de 40 por hora.

La vuelta a Valencia, una delicia. Tranquilos, veloces, con el corazón trabajando como debe de trabajar y ganando con esfuerzo y sin pausa cada kilómetro que nos faltaba hasta casa. Sin duda, lo mejor de la mañana. Lo único que se merecería el título de la crónica.

Al llegar a casa no pude más que comentar la ruta por Whatsapp:

Alberto

Sin ironías ni dobles lecturas: como me alegro de que Damián no haya podido venir hoy. Nuestra mala leche se hubiera «retroalimentado» y hubiera salido aún más hasta los huevos de lo que he salido hoy. Y eso que he intentado ponerme «rollo zen» y que me importase todo un carajo.

16:10

Alberto

Así, en caliente: la peor ruta de El Perro Verde BTT.
Jamás.

16:11

Alberto

Y eso que siempre intento encontrarle aspectos positivos a las rutas. Incluso cuando todo se tuerce y acabamos perdidos a las cuatro de la tarde. Pero cuando lo único que destacaría es la vuelta a Valencia con Vicente…

16:15

Alberto

Lo dicho: una 💩 x 1.000

16:17

Es la primera ruta que he abandonado. Por hartazgo e inflamación aguda de testículos. Y lo dice uno que aguantó en el cine una peli de Garci sin reclamar daños y perjuicios.

Hala. Ya me he desahogado.

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Codoval, 10 de enero de 2015

Tras las fiestas navideñas la población se divide en dos grandes grupos. Los que dicen «¡Qué lástima que ya hayan acabado!» frente a los que —como yo— decimos «¡Por fin se acabó!». Eso sí, pertenezcas al grupo que pertenezcas, una verdad universal es que acabas más cebado que el cerdo* de San Antón. Así que antes de que la panxa te llegue al manillar, mejor salir en bici con El Perro Verde BTT en una ruta en la que en vez de empacharte de turrones, te empacharás de sendas por Sagunto.

*La palabra cerdo es un sustantivo, no un adjetivo.

¿Por qué insistimos tanto con las sendas?

Pues porque pasaremos por…

  • Senda del Povijol
  • El Dragon Khan
  • Los Bomberos
  • El Codoval
  • Bonilles
  • Font de la Rivera
  • Senda de la Franca
  • Y muchas más
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Las tres fuentes de la Calderona

Aunque ya estemos en octubre, Valencia no se ha librado de su sofocante calor. Pero no exageremos… Ya es un buen momento para volver a afrontar las cuestas del lugar que vio nacer a El Perro Verde BTT: la sierra de La Calderona.

Empieza el día a despuntar
Empieza el día a despuntar

Llegamos al aparcamiento que hay pasado el sanatorio de Porta Coeli poco después de despuntar el día. Tras los reencuentros y comprobar el buen funcionamiento de las bicicletas tomamos el camino en dirección al mirador de la Font de l’Abella. Hoy tenemos nuestros ilustres invitados y amigos del club BTT Argilaga, así que hay que quedar bien. Y al igual que cuando te haces una foto siempre intentas meter tripa y parecer un poco más alto, cuando vienen invitados hay que demostrar que se sube sin esfuerzo y que cualquier trialera, por pedregosa y técnica que sea, es el pan nuestro de cada día. Sin embargo, yo, que habré dormido cuatro horas, creo que voy a ir el último toda la mañana.

A lomos de gigantes
A lomos de gigantes

El primer imprevisto de la jornada se presenta cuando xuso tiene un reventón por llantazo poco después de pasar la fuente, camino del mirador. Mientras los más manitas cambiaban la cámara intenté ponerme en contacto con el walkie con el resto del grupo que ya iba por delante. Desgraciadamente la pista se curvaba y no tenía alcance para hablar, así que tiré hacia adelante para que siguiesen haciendo camino hasta el mirador sin preocuparse.

Los últimos metros hasta el mirador tienen una pendiente algo mayor pero nada que no se haga subiendo dos coronas. Al poco de llegar yo llegó el resto. Xuso no sólo tuvo un pinchazo sino que un pequeño traspiés con las calas mal reguladas le hizo caer prácticamente parado. Afortunadamente fue sólo un pequeño rascón en la pantorrilla.

Foto de grupo en el mirador de l'Abella
Foto de grupo en el mirador de l’Abella

Tras el montón de fotos en el mirador ponemos la mente en el siguiente objetivo, la Font del Poll. Una Pequeña pero intensa bajada por el mismo camino que hemos subido y en 800 metros nos desviaremos a la izquierda del camino en una corta rampa que exige poner el plato pequeño con tiempo. Al subirla nos espera la pista del Camino del Campillo, con una subida más suave que durante los primeros kilómetros de la ruta y en muy buen estado. La calderona los fines de semana se convierte en un trasiego constante de ciclistas, senderistas y trail runners, por lo que hay que ir siempre pendiente y nunca dejarse llevar en las bajadas.

Rafa Destroyer
Rafa Destroyer

Necesitaba parar y descansar un momento, pero parar en una pista sin demasiadas complicaciones es un poco triste… ¡Pero si vas en cabeza hay un remedio universal! Simplemente sacas la cámara de fotos y con la excusa de retratar al grupo en marcha tienes cerca de un minuto de breve pero reconfortante pausa.

La fuente es el lugar idóneo para rellenar los bidones, comer unos dátiles o una barrita de cereales y, en verano, poner directamente la cabeza bajo el chorro… El problema es que cuanto más calor hace, menos agua trae la fuente. Nunca hay que fiarse.

Si supierais lo que ha llegado a hacer con esa bici, alucinabais

Jorge, dándome un chute de optimismo

El camino hasta Masía Tristán y el pico con el refugio es bastante largo y los últimos metros —como siempre que se llega a un «refugio en la cima»— son algo complicados, pero nada que no se pueda subir con un poco de paciencia. Coincidimos durante un largo trecho con otro grupo de bikers que se notaba que jugaban en otra liga distinta a la nuestra. Aunque nosotros vayamos siempre a buen ritmo y sin demasiadas pausas, ellos parecía que estaban dándolo todo, como si estuvieran continuamente disputándose el podio a trecientos metros de la meta. Jorge, una bestia de los pedales, y yo, que hago lo que buenamente puedo, tratamos de seguir su ritmo e incluso adelantarlos. No contaba yo con la rampa que venía por delante. Él los fundió con su bici de carbono. Yo, con mi mastodonte de 18 kilos me quedé atrás, pero oí como les decía al llegar: «Si supierais lo que ha llegado a hacer con esa bici, alucinabais» Llegué detras de ellos, pero con un sentimiento de satisfacción gigante.

¡Y después de esto, a subir más cuestas!
¡Y después de esto, a subir más cuestas!

El otro grupo tiró por su camino y nosotros subimos ya juntos por el camino del refugio a almorzar. Las vistas a 800 metros de altitud son espectaculares. Disfrutando del sol otoñal y de los bocadillos y la cerveza, estos momentos hacen olvidar el cansancio y los madrugones de las salidas en bici. En el horizonte se podía ver un paso en la cordillera, plagado de aerogeneradores. Aunque todos diesen soluciones distintas (El Ragudo, Barracas o incluso Javalambre), para estar en lo cierto sólo hacía falta subir al pequeño mirador que teníamos al lado, donde un panel indicaba a qué correspondía cada montaña de nuestro alrededor.

Tras el almuerzo, de nuevo en marcha
Tras el almuerzo, de nuevo en marcha

Ya saciados continuamos la marcha, con un espectacular descenso hasta el Barranco de la Sepultura y posterior ascenso a Masía Tristán. Continuamos por pistas hasta nuestra visita a la Font del Berro. Nuestra última prueba fue pasar por una senda muy estrecha en la que la vegetación, bastante tupida, no dejaba pasar con facilidad. Entre los arañazos en los brazos, las ramas entre las ruedas y los pedales y las ramas que podían tocar las manetas de los frenos no te quedaban sentidos suficientes para estar atento también a las piedras y raíces en el camino.

Últimas pistas del día
Últimas pistas del día

Los últimos metros fueron más bien de paseo hasta llegar de nuevo al punto de partida. Algunos decidieron rematar el día volviendo a Valencia en bici. Parece que con 42 kilómetros de ruta y 1600 metros de desnivel acumulado no han tenido bastante. Lo que está claro es que la ruta es exigente a nivel físico, no tanto a nivel técnico. Tiene unas vistas espectaculares, muy cerca de Valencia y se puede llegar en metro. Perfecta para los que están descubriendo el BTT y quieren retos para poner a prueba su resistencia, pero sin jugársela demasiado en trialeras o sendas que puede que no estén aún a su alcance.

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