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Descubriendo nuevas sendas de camino a La Rodana

Hoy El Perro Verde se ha ido a subir a La Rodana, una de sus rutas más habituales. Lo que pensaba que iba a ser el típico camino por el fluvial se ha convertido en una nueva aventura, pasando por un montón de sendas que algunos compañeros descubrieron en una ruta nocturna.

Llegando a Carasoles

En cualquier caso, el inicio es el habitual. Tras salir desde la óptica nos adentraremos en el parque fluvial hasta llegar a Manises. Allí empieza la diversión. Con Bruno ya con nosotros pasamos por una senda cercana al polígono de La Cova, que nos guiará junto a caminos y pistas hasta la cantera de Carasoles.

La verdad, no recordaba que se tardaba tantísimo en llegar. Puede que no haber desayunado tenga algo que ver con mi extraña percepción del tiempo transcurrido, porque en realidad hemos llegado bastante pronto. He intentado subir del tirón hasta la cima de la Rodana, pero no he podido. Me he puesto detrás de un hombre de edad respetable que iba a un ritmo similar al mío, pero ni por esas.

En la cima de La Rodana

Al poco de llegar arriba ha subido Tron, que hoy estrena su bici. Queremos creer que aún no está acostumbrado a los nuevos desarrollos y a la ligereza de su flamante adquisición y por eso no ha conseguido llegar el primero. Tras él, Iván y su casi nueva bici ha hecho acto de aparición —¿Aquí todo el mundo estrena bici o qué?— y cerrando el grupo, José Enrique, que ya empezaba a mostrar síntomas de agotamiento. Tras un rato de charla mientras comíamos algo, Vicente y Víctor se han ido con prisa a Casa. ¡Se han perdido lo mejor!

En La Rodana

Salvo que tengas que bajar andando con la bici del manillar, las bajadas siempre son más divertidas que las subidas. O al menos más trepidantes, pero justo después nos han metido por una senda que nos ha llevado al límite. Más arbustos y vegetación la hubieran hecho un suplicio intransitable, pero con menos ramas no hubiera sido tan divertida.

Sorteando escalones entre bancales y pequeñas subidas que parecían dirigirnos a ninguna parte hemos acabado en Riba-roja. El bochorno de la mañana se hacía cada vez más patente y la posibilidad del baño se iba convirtiendo en necesidad.

Baño en el Turia

Esta vez sí, por el parque fluvial, hemos parado en un pequeño remanso a la altura de Masía de Traver. Con las calas y el culote puesto la mayoría de nosotros se ha pegado un remojón en un río al que los valencianos, con la playa tan cerca, no acostumbramos a disfrutar. Fresco en pleno julio y con un caudal y belleza sorprendente para quien sólo conoce su desembocadura: ese zarpazo de hormigón cercado de autovías en mitad de la huerta.

El poco camino que quedaba hasta Valencia ha sido una tortura para José Enrique y para mí. El calor y —en mi caso— el almuerzo claramente insuficiente ha provocado que cada rampita de tres metros se nos antojase un puerto de montaña. Suerte que al llegar nos plantamos con la fuente del parque de cabecera, donde los bidones se tenían que turnar con nuestras cabezas, a un paso del mareo por culpa de tanta calor.

Cinco de nosotros hemos acabado en el bar Durban, donde ya antes de sentarnos hemos pedido dos bebidas por persona. La poca prisa que podíamos tener se ha diluido entre cervezas y una ruta sin incidencias en el que se ha cumplido de sobra el horario ha acabado haciéndonos llegar a casa casi a las tres. Pero, ¿acaso no son estos momentos lo mejor de las rutas?

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¡Dale al play! La Rodana, 15 de julio de 2017

En la mañana del sábado del 16 de julio de 2017, el plan de El Perro Verde fue realizar una ruta sencilla que partía desde la sede del club hasta las antenas de La Rodana Gran, en Ribarroja. Antes de afrontar la corta pero durísima subida, los bikers disfrutaron de varias sendas por zonas arboladas, zona desconocida por el grueso del grupo. Una vez arriba de la Rodana ya todo era dejarse llevar atravesando más sendas y disfrutando de un baño en el río turia a su paso por Manises.

Rodanas, 17 de Septiembre de 2016

Tras la tradicional ruta  a Riola, en la que la manada de   El Perro Verde BTT disfrutó por segundo día consecutivo de un merecido almuerzo en bar, nuestro próximo recorrido contará ya con alguna rampa, aunque por tratarse tan sólo de la tercera ruta tras la vuelta   hemos preparado un trazado no muy exigente para ir sumando altitud de forma progresiva.

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Rodanas, 12 de Septiembre de 2015

Tras nuestra tradicional ruta de inicio de temporada a Riola, en la que la manada de   El Perro Verde BTT disfrutó de un abundante y dilatado almuerzo, es hora de empezar a  subir alguna rampa que otra,  y para no hacerlo muy difícil por ser la segunda ruta después de las vacaciones—sobre todo para los que no han dado muchos pedales durante el mes de Agosto— nuestra comisión rutera nos ha preparado un recorrido fácil y de poca exigencia.

 Pedalearemoscon inicio en Valencia, por La Cañada y Entrepinos hasta llegar al punto en el que abordaremos las rampas que nos llevarán hasta  las antenas de la  Rodana Gran.

La ruta la realizaremos sin track, ya  que nos guiará nuestro compañero Rafa Folgado con su sistema RPS, (Rafa  Positioning System).

*Punto de partida y hora:   Quedaremos en    nuestro punto de partida habitual,  Óptica Savis  (C/Luis Buñuel, nº 3),  a las  7’30 h., desde donde iniciaremos la ruta a las 07’45   h. en punto.

*Almuerzo:   Almorzaremos al culminar el ascenso a las antenas, por lo que  deberemos   llevar el almuerzo y alimentos sólidos y  líquidos.

*Hora estimada de regreso: Esperamos estar de vuelta alrededor de las 13’00/13’15 h.

Mira la predicción meteorológica

No podemos mostrar la previsión meteorológica para Vilamarxant del día 12 de septiembre de 2015 porque ya ha pasado.

¡Esta manada no para!

 

Rodanas bajo la lluvia

Aunque el pasado sábado en teoría teníamos preparada una ruta por Vallada, el tiempo no hacía nada recomendable salir hasta allá. No es lo mismo hacer una ruta saliendo de casa y que te llueva a mitad de camino, a que se ponga a llover a una hora en coche de casa. Además, en este caso, las páginas de previsión meteorológica eran totalmente claras y unánimes. Tormentón, y más de cara a la hora de comer. Pero no me apetecía quedarme en casa. Echo muchísimo de menos las rutas de varios días recorriendo Cuenca, o Teruel, con todos los trastos en el portapaquetes, durmiendo tirados en el suelo de un polideportivo, y sobre todo, sin escapatoria a las inclemencias del tiempo. Si un día te despertabas en Carboneras de Guadazaón con el plan de llegar a Cuenca y de pronto comienza a diluviar, no te queda otra. Cargas las alforjas, les pones el cubrelluvias, tu chubasquero, los guantes de plástico, te envuelves las calas en bolsas de supermercado y… ¡Hala! ¡A rodar! Nadie te va a llevar en coche, ni va a aparecer un autobús mágico. Evidentemente nadie saldría de casa con la bici de carretera si avecina tormenta, ni para rodar por zonas de montaña complicadas… Pero ir por pistas y carreteras vecinales es divertidísimo. Le da un toque sufrido y épico. La satisfacción por finalizar el trayecto se multiplica con metafóricas heridas de guerra en forma de barro, reconfortante ducha templada y nuevas aventuras vividas. Así que la lluvia, lejos de detenerme, me incitaba a salir con más ganas… Y pocos caminos pisteros y cercanos a Valencia podremos encontrar como el ascenso a las Rodanas. Pero nadie me acompañará, porque en cuanto se oye la lluvia, los ciclistas huyen despavoridos como si cayesen pianos de cola en vez de gotas de agua. ¿Nadie? ¡No! Miguel dice que se unirá cuando pase cerca de su casa.
Camino a Montecañada
Camino a Montecañada
El día amanece tremendamente nublado. Está tan negro que parece que vaya a impedir que amanezca. Puntual a las ocho de la mañana salgo desde el parque de cabecera camino de Paterna. Barro no hay, pero los charcos ocupan casi la totalidad de la pista. A falta de un kilómetro y puntual a la cita, aviso a Miguel para que vaya saliendo de casa. Ya no hay vuelta atrás. La humedad del aire se notaba con tan sólo respirar. Las ruedas perdían energía al rozar sobre la tierra, que aún compactada, al mojarse complicaban el pedaleo. Como siempre, al llegar a las cadenas comienza la parte complicada de la ruta. Ya Miguel me advertía de que fuera tirando, que a partir de las cadenas, la pendiente y el estado del firme podían hacerle parar… Y ponerse a pedalear de nuevo en esas condiciones es complicado. Pero aún parando, poca tregua dió. A la vez llegamos a la cima, las puertas de Mordor. Creíamos que no encontraríamos a nadie en toda la mañana, pero en un momento empezó a aparecer gente de la nada.
En la cima
En la cima
Y justo al empezar a bajar, en el único momento del día en que podría resultar peligroso, se pone a llover. Nada, una simple llovizna que aunque cala ni siquiera merece que paremos a cubrirnos con el chubasquero. Mucho antes de llegar a la pista que nos llevará a Ribarroja ya habrá parado. Tras atravesar Ribarroja emprenderemos para volver el mismo camino que a la ida. Poco antes de despedirme de Miguel noto como de forma súbita la rueda de atrás se desinfla completamente. Menos mal que el pinchazo es justo ahora, en compañía, sin lluvia y con la rueda sin barro. Un trozo de vidrio del tamaño de una uña había traspasado la cubierta y aún estaba ahí, atrapada en la goma. ¡Menos mal que Miguel tiene algo más de maña que yo a la hora de estas reparaciones! A la hora de volver los charcos aún eran más grandes que a la ida, así que aprovechando lo temprano que era me puse a explorar nuevos caminos por la zona de la Lloma Llarga. No sabía que me estaba metiendo en una zona vallada, pero como ya sabemos como funciona el tema de ponerle puertas al campo, al poco de buscar encontré un tramo de verja roto con unos alicates por los que poder salir. Finalmente tras setenta kilómetros, con lluvia, con pinchazos, con cuestas, con momentos de perderse, parando a recoger a Miguel, parando en la cima de las rodanas… ¡A las doce y media ya estaba de nuevo en Valencia! ¡Así da gusto!

Valoración de la ruta

La típica salida a las Rodanas volviendo a casa por la Cañada en vez de por la cantera. Quería que lloviese y llovió, pero justo en el peor momento. Aunque lo que cayó por la tarde fue de salir en la zodiac de recate de la Cruz Roja, en vez de en bici. Sigue leyendo la crónica

El tranquilo plan B de Las Rodanas

El pasado sábado el grupo de El Perro Verde BTT se organizó en dos salidas: el pistero y el trialero. Los que decidimos pasar la mañana del sábado tranquila y pistera nos encontramos en el río dispuestos a darlo todo… Que tampoco era mucho, dado que subir a Las Rodanas y bajar a Valencia antes de la hora de comer tampoco es que tenga demasiada complicación.

Pero para ser una ruta tan sencilla y tan vista tuvimos dos invitados. José Antonio, que vino para probar una mañana con nosotros, y Juan Carlos, amigo de José Vicente e integrante del BTT Moncada que además de conocernos nos contó un montón de cosas interesantes de su club. ¡Y además acudió José Luis, que hacía tanto tiempo que no venía que casi ni nos acordamos de su última visita!

En mitad de la huerta
En mitad de la huerta

El primer tramo de recorrido fue por las pistas que hay en paterna, cerca de la pedrera. Poco a poco, tras pasar El Plantío llegamos a La Cañada. Las pistas que hay atravesando La Vallesa son geniales, porque además de ser cuesta abajo tienen un punto de pedruscos que te hacen ir en tensión durante todo el rato.

La ruta avanzaba a un ritmo normal pero sin parones imprevistos. Por el lugar y la hora que era deberíamos estar a punto de encontrarnos con Miguel, pero no hubo manera. El plan era encontrarnos por el camino, pero esto no hace más que confirmar que la única forma de encontrar a alguien en una ruta en quedar en un punto concreto a una hora concreta. Por eso lo habitual en una ruta es perderse, y no encontrarse.

Poco antes de subir
Poco antes de subir

Delante de nosotros comenzaba ya el camino que nos llevará a la Rodana Gran. Desde que nos separamos del río tendremos que subir casi 270 metros. La pista cansa un poco, pero sólo si te gusta subir retando tus marcas anteriores. La parte dura llega después de una pequeña planicie, donde el camino está cortado con una cadena. Son solo diez minutos llegar hasta arriba pero siempre hay gente que dice que pasa de subir. Afortunadamente al final, aunque sea andando subimos todos hasta la cima.

En la cima de la Rodana
En la cima de la Rodana

La bajada la teníamos planteada por un camino nuevo. Una pequeña variante a la bajada típica para darle alguna novedad al trazado. Sin embargo Juan Carlos nos avisó de que no merecía la pena. Es demasiado peligroso y demasiado empinado, y más para un día tan caluroso y a unas horas que empezaban a ser poco recomendables para llegar a Valencia temprano. Porque el termómetro estaba llegando a parecer más al inicio del verano que al final del invierno. Hacer como Vicente e ir de corto me parecía pasarme, pero llevar perneras y una camiseta, pudiéndome poner de verano en cuanto el calor arreciase era indispensable. De ver a los demás con el culote largo y la chaqueta térmica me estaba mareando.

En el parque de Mislata
En el parque de Mislata

Hasta el paso por la Mina el paseo se convirtió en un absurdo pique entre Juan Carlos y yo. Cada vez que él me adelantaba, yo tenía que hacer lo mismo. Algo bastante absurdo porque teníamos que esperar igualmente a los demás. Pero al llegar al polígono de Manises pasó algo extraño… Debíamos cruzar la CV-37, y es una carretera con el suficiente tráfico como para tenerlo que pensar. Una parte del grupo la cruzó, mientras que otro se fue hacia más adelante. Nos quedamos esperando, pensando en que igual habían ido a comprar una botella de agua. O estaban girando la rotonda, para evitar cruzar a las bravas. El caso es que no volvieron. Sin track, sin esperar y sin extrañarse de que nadie les siguiera se fueron directos a Valencia.

Los que sí seguimos el camino nos metimos de nuevo al parque fluvial. Llegamos a Valencia un rato más tarde, pero quedaba cerveza para todos.

De camino a Valencia
De camino a Valencia
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Trialeras o pistas, 7 (y 8) de marzo de 2015

Esta semana es bastante especial en El Perro Verde BTT, puesto que vamos a tener un menú a elegir. Para los más técnicos, arriesgados y atrevidos, Adrián y José Vicente han preparado un especial de trialeras entre Alginet y Picassent. Sin embargo, para los que nos guste hacer una carretada de kilómetros pisteros y poner a trabajar el corazón en cuestas interminables, Juan Lozano nos ha planeado una escapada por Les Rodanes. El plan B se repetirá el domingo para quien le venga mejor. Sigue leyendo la planificación de la ruta

Rodanas, 6 de septiembre de 2014

El Perro Verde BTT vuelve después de las vacaciones, y para no hacerlo muy difícil —sobre todo para los que no han dado muchos pedales durante el mes de Agosto— nuestra comisión rutera nos ha preparado un recorrido fácil y nada exigente. Rodaremos por los montes de Vilamarxant y abordaremos finalmente el ascenso a las antenas de La Rodana. Pedalearemos bien por el Parque Fluvial del Turia, o bien por Valterna, hasta iniciar el ascenso a las antenas. Una vez arriba, la vuelta la realizaremos por el mismo recorrido que hayamos elegido. En cualquier caso será un trazado con poca dificultad con el que iniciaremos nuestra tercera temporada. Sigue leyendo la planificación de la ruta